¿Cómo funciona un santuario de animales?
De un vistazo
Un santuario acoge a animales rescatados de forma permanente o temporal y les ofrece una tenencia adecuada a su especie: grandes recintos, contacto social con congéneres, atención veterinaria y enriquecimiento. El objetivo es, siempre que sea posible, la reintroducción; si no, una vida digna bajo cuidados.
Última actualización
- WARN financia santuarios y centros de acogida a través de socios locales verificados, con obligación de rendición de cuentas por tramo. (Verificación de socios de WARN)
- Los osos de las granjas de bilis en general no pueden reintroducirse: nunca aprendieron a sobrevivir en libertad. (Experiencia de los santuarios de osos)
Un santuario serio se distingue fundamentalmente de un zoológico: no cría, no compra animales y no los expone como espectáculo; acoge a animales que llegan de malas condiciones de tenencia, del comercio ilegal o de situaciones de emergencia.
El día a día sigue un proceso claro: llegada y cuarentena con primer reconocimiento veterinario, y después integración gradual en grupos de su especie. Grandes recintos naturales con zonas de retiro, alimento de enriquecimiento y estructuras para trepar permiten el comportamiento natural. Un equipo veterinario fijo atiende las lesiones crónicas que muchos animales arrastran de su pasado.
El objetivo es siempre el bienestar del animal individual: quien se recupera y dispone de las capacidades necesarias se prepara para la reintroducción. Los animales que nunca podrían sobrevivir en libertad —por ejemplo, los osos de las granjas de bilis— permanecen toda la vida en una custodia digna.
Más información Osos — nuestro retrato